Las páginas web de Ikea en todo el mundo han sacado los muebles del escaparate para rendir homenaje a Ingvar Kamprad, un señor de 91 años y gesto afable. Ha fallecido el fundador del gigante sueco de la decoración, una de las 500 personas más ricas del mundo, según Forbes, y entre los empresarios europeos más rompedores del siglo XX. Desde Ikea se ha informado que el final de Kamprad se ha producido en su hogar de la sueca Småland, “en calma y rodeado por sus seres queridos”. La causa, «una corta enfermedad”.

Lo más increíble de la biografía de este emprendedor nacido en 1926 en el sur de Suecia no es que se lanzara a crear Ikea, sino que lo hiciera a la temprana edad de 17 años y empezando desde cero, con una propina que le dio su padre por obtener buenas notas. De familia humilde, Kamprad se había criado en una granja de la pequeña localidad de Agunnaryd, donde mostró sus dotes comerciales como vendedor de cerillas cuando aún tenía dientes de leche.

Muere a los 91 años Ingvar Kamprad, el austero padre de Ikea

Su filosofía empresarial, según afirma el consejero delegado de Ikea, Jesper Brodin, era “crear un mejor día a día para la mayoría de las personas”. Otro de los jefes, el actual presidente del grupo Inter Ikea, Torbjörn Lööf, destacó ayer “la dedicación y compromiso por estar siempre al lado de las personas, su afán por no rendirse nunca, por mejorar y por predicar con el ejemplo”.

Kamprad, obsesionado con democratizar el diseño y conquistar la mayor eficiencia en los procesos de producción, se apartó de la primera línea de acción en 1988, por lo que ya vio desde la sombra la vertiginosa expansión del mueble económico y de nombre impronunciable. Abandonó el consejo en 2013, pero ha seguido trabajando hasta el final como asesor senior. Su fortuna, según Bloomberg, roza los 59.000 millones.

Su afición por el alcohol, la simpatía en los años cuarenta por el partido fascista Nueva Suecia en Movimiento –“Fue mi error más estúpido”, solía reconocer”–, la residencia en Suiza hasta hace unos años para eludir los altos impuestos suecos, y las investigaciones de la CE a Ikea por asuntos fiscales, son algunas de las sombras de la biografía del emperador austero. Conducía coches modestos, no vestía de marca y viajaba en turista.

Su afición por el alcohol, la simpatía en los años cuarenta por el fascismo y la residencia en Suiza para eludir los impuestos suecos, son algunas de las sombras de la biografía del emperador austero

Hoy, las 315 tiendas de Ikea en 28 países son todo un fenómeno de masas. El año pasado pasearon por sus pasillos 783 millones de clientes, y otros 2.100 millones visitaron su página web.

Ikea facturó en su último ejercicio fiscal 36.300 millones de euros y obtuvo un beneficio neto de 2.500 millones.

Los inicios del ‘móntelo usted mismo’

– La marca Ikea surge de las iniciales de Ingvar Kamprad, la del nombre de la granja en que se crió, Elmtaryd, y la del pueblo en que se encontraba, Agunnaryd.

– El primer catálogo de Ikea fue publicado en 1951. Antes de eso, su fundador se había rodeado de proveedores locales y repartía muebles con una camioneta lechera. La primera tienda data de 1958.

– La presencia del gigante en España incluye 16 tiendas y dos centros de distribución, en Valls (Tarragona), para el suroeste europeo.

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Fuente: Cinco Días