Banco Santander ha advertido hoy de que se replanteará su estructura legal si el Gobierno aprueba nuevos impuestos que supongan una doble imposición a los ingresos que obtengan en el exterior las multinacionales españolas.

Además, el consejero delegado del grupo, José Antonio Álvarez, ha explicado en rueda de prensa que otras multinacionales podrían actuar de la misma manera por exigencia de sus accionistas.

El banquero ha dicho que no le parece «justo» que el grupo tenga que volver a pagar en España por los dividendos de sus filiales, por ejemplo, los que recibe por los beneficios que obtiene el Santander en Brasil y por los que ya paga más de un 40% en impuestos.

En total el grupo obtiene en dividendos de sus filiales unos 4.000 millones de euros al año.

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, ya ha pasado por el despacho de Pedro Sánchez en La Moncloa, lo mismo que otros presidentes del Ibex 35, por lo que no sería extraño que la banquera haya transmitido al presidente del Gobierno las posibles consecuencias de que se imponga un impuesto a la banca o a otras multinacionales, aunque este punto no ha sido confirmado. 

Ante una situación así, en la que pudiera haber una doble imposición, ha alertado Álvarez, el grupo y otras multinacionales se replantearían su estructura legal o las multinacionales españolas ya no serían tan internacionales. De cualquier forma, al ser preguntado directamente si su mensaje era una advertencia de un posible cambio de sede, Álvarez dijo que no.

También ha incidido en que el Gobierno no debería exigir impuestos sobre rentas no generadas, y ha insistido en que Santander pierde dinero en España porque mantiene aquí su centro corporativo.

De esta forma, el número dos del Santander, ha pedido que cualquier cambio fiscal que promueva el Gobierno se haga pensando en los efectos colaterales que puede tener sobre la economía, el empleo y los «operadores».

El banquero, que inicialmente no quería opinar sobre un impuesto (el de la banca) considera que esta tasa está en «periodo de discusión», y según podía desprenderse de sus palabras, confiaban en que al final el Gobierno buscaría otras alternativas.

El ejecutivo, de hecho, facilitó alguna que otra receta al Ejecutivo. Explicó que las prioridades deben ser que en España se siga creando empleo y se fomente el ahorro, ya que su escasez es lo que hace que el problema de las pensiones sea «acuciante».

Ha considerado que es «pronto» para opinar sobre el Gobierno, pero cree que ha llegado con «muchos proyectos» y aunque desde el banco no ven una «gran inestabilidad» en el Ejecutivo que haga pensar en una convocatoria electoral, sí ha subrayado que las elecciones forman parte del juego de la política.

Preguntado por los créditos fiscales del Popular y la intención del Santander de reclamar a Hacienda unos 1.000 millones este año, Álvarez ha recordado que los créditos fiscales se generan porque en España no se devuelve dinero a las empresas cuando pierden, cosa, añadió, que sí se hace en otros países Por ello, mantiene que estos créditos fiscales son un derecho reconocido que el banco ha pedido mantener porque si se revisa el pasado, la seguridad jurídica del país sería «baja». 

Fuente: Cinco Días