Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell y Jaime Guardiola, consejero delegadoJosep Oliu, presidente de Banco Sabadell y Jaime Guardiola, consejero delegadoEFE

Banco Sabadell ha logrado cerrar justo al límite del presente ejercicio la transferencia de varias carteras de activos inmobiliarios por cerca de 46.000 unidades con un valor bruto contable aproximado de 6.414 millones de euros, importe, según la nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que no incluye ya los activos que han sido objeto de comercialización y venta a terceros hasta el momento.

Estos activos se han transferido a la sociedad integrada en un 80% por Cerberus y en un 20% a Banco Sabadell. El precio de la operación es de aproximadamente 3.430 millones de euros, y el banco que preside Josep Oliu logra así desconsolidar de su balance estos activos formados por las carteras Coliseum, Challenger y Rex. 

La transmisión de las 15.000 unidades restantes de activos inmobiliarios con un valor bruto de 1.817 millones de euros, está pendiente del posible ejercicio de los derechos de tanteo por parte de terceros, si bien el banco ha asegurado que esto no alteraría los impactos financieros previstos.

Se da la circunstancia de que al cierre de estas operaciones, después de más de un año desde que Sabadell decidió su venta a Cerberus, el banco ha tenido que realizar nuevas provisiones adicionales por 52 millones de euros netos de impuestos tras la aplicación de determinadas cláusulas contractuales sobre todo el perímetro de activos.

De esta forma, en los resultados del cuarto trimestre se contabilizarán 20 millones de euros netos de impuestos por costes vinculados a los activos no imputables a la venta. 

Sabadell logra así no solo desconsolidar estas carteras con los consiguientes ingresos, sino que consigue mejorar su rentabilidad y aporta un impacto positivo en su ratio de capital CET1 fully loaded de 16 puntos básicos, de esta forma este ratio pro forma a septiembre se sitúa en el 11,78%. Su objetivo es llegar al 12% en 2020.

Mientras, la agencia de medición de riesgos Fitch ha mantenido en BBB -el equivalente a un aprobado- con perspectiva estable el rating a largo plazo de Banco Sabadell. Fitch, por otro lado, ha subido un grado la nota a corto plazo del Sabadell desde F3 a F2.

En un comunicado, la firma señala que estas notas reflejan la sólida franquicia doméstica del banco, en particular en el segmento pyme, combinado con un modelo de negocio diversificado de bajos tipos de interés.

Uno de los desafíos que afronta de la entidad, apunta Fitch, es hacer que TSB, su filial británica, sea rentable en un entorno altamente competitivo. 

Fuente: Cinco Días