Repsol registró un beneficio neto de 610 millones de enero a marzo, lo que supone una caída del 11,5%. Según explica la compañía la caída se debe fundamentalmente a  que en 2017, «la subida de los precios de los productos petrolíferos tuvo un efecto excepcional en el valor contable de los inventarios». La cifra se sitúa en línea con las previsiones de los analistas de Reuters, que anticipaban un beneficio de 614 millones.

El Ebitda se situó en 1.844 millones de euros, con una caída del 2,2%, aunque por encima de los 1.756  millones previstos por los analistas. 

El resultado neto del negocio de upstream (exploración y producción ) se ha situado en 320 millones, un 43% superior al del mismo trimestre de 2017, debido principalmente a los mayores precios de realización de crudo y gas, el incremento en la producción y a unas menores tasas de amortización. Por su parte, la depreciación del dólar con respecto el euro ha contribuido negativamente en 86 millones.

El resultado de downstream (transformación de hidrocarburos y refino), el resultado neto ajustado fue de 425 millones, un 15% inferior. La compañía explica que el área de refino se ha visto lastrado por los   menores márgenes y al efecto de la depreciación del dólar frente al euro, mientras que en química, se ha vivido un «entorno más adverso» así como las actividades de mantenimiento «llevados a cabo en Sines y Tarragona».

La deuda neta a cierre del primer trimestre de 2018 se situó en 6.836 millones, lo que supone un incremento de 569 millones superior respecto al cierre del cuarto trimestre de 2017, principalmente debido a la «realización de operaciones de mercado con acciones propias, en relación con la reducción de capital propuesta a la próxima junta general».

Fuente: Cinco Días