Una nueva revolución en el transporte puede estar viendo sus inicios. Boeing ha realizado el primer vuelo de prueba de su prototipo de vehículo autónomo aéreo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) pensado para evitar los atascos del tráfico. Traducido a lenguaje de la calle, un coche volador significa esencialmente un avión que podría despegar y aterrizar verticalmente desde el patio trasero de una casa. Y además lo hace sin piloto, es decir, de forma autónoma, para trasnportar pasajeros.  

El proyecto futuro, por el que algunas empresas como Uber ya han mostrado interés, sería que en el futuro se pueda llegar a reservar uno de estos aparatos mediante una aplicación de móvil.  Un nuevo frente de competencia al sector del taxi puede estar fraguándose. 

El programa Boeing NeXt, sobre movilidad aérea urbana, ha logrado poner en vuelo este prototipo, que tiene un alcance de hasta 80 kilómetros. Se desarrolla a través de Aurora Flight Sciences, filial de Boeing, que seguirá haciendo pruebas para mejorar la seguridad y la fiabilidad del transporte aéreo autónomo a demanda, según señaló el constructor estadounidense en un comunicado.

«Supone toda una revolución, y todo se debe a la autonomía», ha señalado el presidente y consejero delegado de Aurora Flight Sciences, John Langford. «La autonomía certificable va a hacer posible la movilidad aérea urbana silenciosa, limpia y segura», ha añadido.

Con un sistema de propulsión eléctrico, está diseñado para realizar un vuelo autónomo completo, desde el despegue hasta el aterrizaje, de hasta 80 kilómetros. Con una longitud de 9,14 metros y una anchura de 8,53 metros, su célula integra los sistemas de propulsión y las alas para volar en suspensión y hacia delante.

Boeing no es la única que se ha metido de lleno en el sueño futurista de coches voladores. Se espera que en las próximas semanas Airbus ponga en marcha también su propio avión autónomo. A los dos grandes fabricantes se le suman otras pequeñas con prototipos avanzados, como la start up Kitty Hawk, financiada por el cofundador de Google, Larry Page, tiene en marcha su Flyer que ha funcionado con éxito en Nueva Zelanda, o la empresa NFT, impulsada por Maki y Guy Kaplinsky, está desarrollando un coche volador en Israel y en California.

El prototipo completó el proceso controlado de despegue, suspensión en el aire y aterrizaje durante el vuelo, con el que se probaron las funciones autónomas del vehículo y los sistemas de control en tierra. En futuros vuelos, se probará el vuelo hacia delante soportado por las alas, y también la fase de transición entre los modos de vuelo vertical y hacia delante. Esta fase de transición suele ser el mayor reto de ingeniería en cualquier avión de despegue y aterrizaje vertical de alta velocidad.

Fuente: Cinco Días