
Apenas unas horas antes de que Dia entrase en preconcurso de acreedores, su principal accionista, el fondo Letterone, y su principal acreedor, el Banco Santander, han alcanzado un acuerdo que salva la compañía. Así lo ha afirmado la propia presidenta del Banco Santander en un tuit, tras decir en un acto en Madrid que el acuerdo que proponía el inversor ruso no era justo.
La tensión en las negociaciones para salvar a Dia ha ido in crescendo. Por primera vez en los siete meses de tira y afloja entre la compañía, su principal accionista (el magnate ruso Mijail Fridman) y los bancos acreedores, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, ha roto su mutismo. «La propuesta de refinanciación es injusta para los bancos», ha dicho la primera ejecutiva del banco en unas declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg.
Finalmente el Presidente de Letter One se ha comprometido a trabajar para eliminar la discriminación entre bonistas y bancos de Dia, lo que creemos es un tratamiento justo. Santander de manera responsable ha decidido apoyar a Dia y sus empleados. pic.twitter.com/Atju6ifKOm
— Ana Botín (@AnaBotin) 20 de mayo de 2019
«Como hemos dicho desde el principio, (con la propuesta planteada por el principal accionista) los bonistas extranjeros reciben el 100 % y a los bancos españoles les están ofreciendo algo que realmente es muy inferior», ha explicado a los medios tras participar en un acto organizado por Financial Times, según recoge Efe.
Santander es el principal acreedor del préstamo sindicado de 912 millones que renegocia ahora Dia. Y también es el que más reacio se muestra en este punto a alcanzar un acuerdo con Fridman. En el sindicato de acreedores le acompañan BBVA, BNP Paribas, Société Génerale, CaixaBank, Bankia, Bank of Tokyo Mitsubishi, Barclays y Deutsche Bank. También un grupo de hedge funds, después de que Commerzbank y JP Morgan se hayan desprendido de su pasivo.
La compañía, los bancos y Fridman negocian ahora mismo una solución que salve a la compañía, en unas conversaciones que se han extendido durante todo el fin de semana. Esta noche termina el plazo para que, de no lograr un acuerdo de refinanciación, la compañía inste ante un juzgado la apertura de preconcurso de acreedores.
«Hemos intentado defender los intereses de nuestros accionistas, y vamos a ver qué pasa. Vamos a hacerlo de manera responsable, y esto es lo que estamos intentando», ha dicho Botín.
El principal caballo de batalla es que Fridman se niega a amortizar ni un euro de la deuda de la compañía antes de 2023. Santander, por su parte, defiende el pacto que los bancos llegaron con la compañía antes de la opa, en el que la compañía amortizaba más de 200 millones de deuda, procedentes de la ampliación de capital y de las ventas de Clarel y de Max Descuento.
En medio están los 300 millones en bonos que vencen en julio. La posición de Santander, y que ha defendido Botín este lunes, es que si no hay amortización de la deuda bancaria, los bonistas tampoco pueden cobrar el 100% de lo invertido. Estos títulos cotizan con pérdidas de en torno al 20% del nominal.
Este lunes, 20 de mayo, se cumplen dos meses desde que la junta de accionistas de Dia rechazase la ampliación de capital por 600 millones que había propuesto el consejo y contaba con el beneplácito de la banca. En su lugar, el cónclave aprobó la de 500 millones que proponía Fridman, que estaba condicionada al triunfo de su opa —que consiguió la semana pasada, al alcanzar más del 70% del capital— y a alcanzar un acuerdo de refinanciación con los bancos.
Estos dos meses es el plazo que exige la ley para que una empresa en causa de disolución como Dia tome las medidas necesarias para que se recupere el equilibrio patrimonial. En caso contrario, se vería abocada a pedir el preconcurso de acreedores. Un periodo de gracia de hasta cuatro meses para que las partes alcancen un acuerdo sin que se puedan ejecutar embargos sobre los activos del grupo. Transcurrido este periodo, la compañía entraría en disolución.
Fuente: Cinco Días