Adiós, 2018

Hace un año, los economistas hablamos de las perspectivas para 2018 en la economía española. Había amplio consenso sobre la desaceleración con menos viento de cola y los riesgos sobre el crecimiento pesaban claramente a la baja. Hoy podemos afirmar que los riesgos se han cumplido todos. Y, de nuevo, la economía ha crecido más de lo previsto.

El precio del petróleo comenzó el año próximo a 65 dólares el barril y en el verano llegó a 85 dólares. Eso reduce la renta disponible de los hogares y el consumo y los márgenes de muchas empresas y su inversión y la creación de empleo. La economía europea donde concentramos dos tercios de nuestras exportaciones se ha parado en seco, con caída del PIB de Alemania en el tercer trimestre.

Ha vuelto a rugir el dragón de la volatilidad en los mercados financieros. En primavera el nuevo Gobierno italiano decidió incumplir el mecanismo preventivo europeo y su prima de riesgo se disparó llegando el contagio a España. Y las Bolsas mundiales comienzan a reflejar el riesgo que supone la disparatada política de Donald Trump y su guerra comercial para la estabilidad financiera mundial.

Y la incertidumbre política en España ya es un riesgo. El 70% de los españoles en el CIS opinan que la situación política es mala o muy mala, y el 70% piensa que dentro de un año será igual o peor. Aznar gobernó en 1996 con 157 escaños. Rajoy en 2016 lo hizo con 137, y necesitó un pentapartito para sacar sus Presupuestos. Y Pedro Sánchez es presidente con tan solo 84 escaños y necesitó ocho partidos para ganar la moción de censura.

El PIB y el empleo crecen en España a finales de 2018 próximos al 2,5%, los salarios por hora también han empezado a crecer 2,5% igual que en Alemania y la recaudación del impuesto sobre la renta crece un 8% gracias al aumento del empleo y de los salarios. Pero es un crecimiento menos sostenible. Las exportaciones han dejado de crecer y la aportación del sector exterior vuelve a ser negativa. Y la demanda interna crece un 3% y el empleo en construcción, un 10%.

Altos precios del petróleo, fuerte crecimiento de la demanda interna y exportaciones estancadas han reducido el superávit por cuenta corriente un 75% en 2018. En 2019, los precios del petróleo empiezan próximos a 50 dólares el barril pero si las exportaciones no crecen puede volver el déficit exterior. Y en 2019 el Estado, los bancos y las empresas españolas tendrán que financiar cerca de 500.000 millones de euros en los mercados financieros internacionales, y lo harán sin las compras del BCE.

El futuro de la economía española depende principalmente de las condiciones de financiación en el exterior, cantidad y tipos de interés. Si se repiten las condiciones de los tres últimos años, el crecimiento del PIB y el empleo será intenso. Si vuelve la inestabilidad financiera el crecimiento será débil. Los economistas, ni ningún otro oficio conocido, no somos capaces de anticipar episodios de inestabilidad financiera, su duración y su intensidad. Veremos.

Fuente: El País

By |2018-12-27T23:05:58+00:00diciembre 27th, 2018|Actualidad de Empresas, Actualidad Económica, EL PAÍS|Comentarios desactivados en Adiós, 2018