En paralelo al lanzamiento de su vehículo más ambicioso, el todocamino Tarraco, Seat obtuvo en los nueve primeros meses de este año sus mejores resultados operativos. La marcha de su negocio de fabricación y venta de vehículos le reportó 237 millones de euros, un resultado que supone dar un salto del 53% respecto a hace un año y le permite superar en nueve meses el beneficio operativo conseguido en todo el ejercicio de 2017, cuando generó 191 millones. Es, junto a Porsche (que se encuentra a mucha distancia en lo que respecta a rentabilidad) la única marca de vehículos de pasajeros del consocio alemán que mejora sus resultados respecto al tercer trimestre del 2017.

El salto de rentabilidad de la compañía presidida por Luca de Meo es muy superior al obtenido en ventas por números de vehículos y de facturación, según las cuentas presentadas hoy por Grupo Volkswagen. Hasta septiembre vendió 462.000 vehículos, 5,9% más, mientras que la facturación según la contabilidad germana alcanzó los 7.744 millones de euros, un 6,7% más.

La memoria del grupo recuerda que la llegada del Tarraco al mercado supone completar la gama de todocaminos de Seat, que empezó con el Ateca, la gama mediana, y siguió por el pequeño Arona. El Arona, explica la memoria, tuvo una mayor demanda en el tercer trimestre. Las ventas de Seat incluyen los modelos del Audi Q3 que se han fabricado en la planta de Martorell (Barcelona) de la marca española.

Durante este trimestre, Seat también firmó su alianza con el fabricante chino JAC que, junto a Volkswagen, pretenden crear un nuevo centro de investigación y desarrollo para crear un vehículo eléctrico y crear su propia plataforma de baterías eléctricas.

Los problemas con el diésel generan 2.435 millones de pérdidas

Volkswagen explica que las ventas del tercer trimestre han estado condicionadas por la nueva norma de control de emisión de gases, denominada WLTP. Las advertencias de los fabricantes antes de que entrara en vigor, en septiembre, empujaron las ventas en julio y agosto contribuyendo a la venta de modelos con mayores emisiones. Ese repunte en la comercialización en meses que acostumbran a ser flojos en ventas, tuvo efectos en septiembre, cuando las ventas se ralentizaron respecto a hace un año. En el conjunto del año, Volkswagen ha vendido un 4,1% más de turismos y un 5% de vehículos comerciales. En total, vendió 8,1 millones de unidades.

Grupo Volkswagen facturó 174.600 millones de euros, un 2,6% más y su beneficio operativo se encaramó a los 10.871 millones, un 2,2% más. El escándalo del dieselgate le generó 2.435 millones de euros de pérdidas, en consonancia con las pérdidas de hace un año.

Fuente: El País