En un hecho prácticamente sin precedentes, las principales organizaciones del transporte aéreo y sus sindicatos se han unido para crear una hoja de ruta que salve a un sector paralizado por la pandemia del Covid-19. La propuesta, en la que participan la patronal de aerolíneas ALA y el sindicato de pilotos Sepla, los de tripulantes de cabina STAVLA y SITCPLA, el de técnicos de mantenimiento aeronáutico ASETMA, y la central USO, que representa a trabajadores de tierra y aire, ha sido enviada esta mañana al Ministerio de Transportes.

El ramillete de medidas busca agilidad en la vuelta a las operaciones con la mayor capacidad posible. También se coloca entre las prioridades paliar el cierre del grifo del crédito a un sector puesto en jaque por el coronavirius.

Respecto a las condiciones de operación una vez se relajen las restricciones a los vuelos, patronal y sindicatos han acordado demandar que no se restrinja la capacidad a bordo de los aviones. “No solamente sería inefectivo sino económicamente insostenible para una industria ya muy dañada”. Empresas y representantes de los profesionales creen que la mejor solución es establecer “controles previos que garanticen la esterilidad sanitaria antes del embarque”.

Empresas y representantes de los profesionales creen que la mejor solución es establecer “controles previos que garanticen la esterilidad sanitaria antes del embarque»

Esta versión, que aboga por la toma de la temperatura al pasaje, el uso generalizado de mascarillas o las condiciones de servicio más asépticas posibles, va contra la corriente que haba de limitar al menos en un tercio el aforo de los aviones.

Como paso clave para preservar la caja de las compañías aéreas, el plan de salvamento para el sector incluye la demanda de flexibilidad temporal en el Reglamento 261/2004, en lo que toca a reembolsos, “dando plazo para hacer frente a la devolución monetaria de las reservas de billetes hasta que se alcance el nivel mínimo de actividad referenciado anteriormente (70%), con el fin de evitar poner en grave riesgo la viabilidad de las compañías”.

El manifiesto enviado al Gobierno incluye medidas como la exención temporal del pago de tasas aeroportuarias y de navegación. Por el momento, Aena ha establecido el aplazamiento de las tasas de estacionamiento durante seis meses sin intereses. También se reclama que se permita a las aerolíneas «seguir beneficiándose de las exenciones fiscales y bonificaciones en seguridad social una vez se haya decretado la suspensión del estado de alarma”. Esta última petición se extiende hasta que las compañías recuperen al menos un 70% de la actividad previa a la crisis sanitaria.

El sector requiere, según el manifiesto, mayor agilidad en la concesión de las líneas ICO a las aerolíneas, y se urge a esta entidad estatal que avale el 90% de las líneas de financiación a las que pueda acceder el sector. Empresas y sindicatos han constatado ante el departamento que dirige José Luis Ábalos “las reticencias de las entidades de crédito por el elevado riesgo de quiebra y la incertidumbre sobre el futuro del sector aéreo”.

Agilidad para la vuelta de los profesionales

ALA, Sepla, Sitcpla, Stavla, Asetma y USO urgen, por último, ayudas para el mantenimiento de los requisitos y competencias con el fin de que los profesionales puedan reincorporarse a sus puestos a medida que el sector vaya levantando el vuelo. Esto es evitar nuevos entrenamientos “que puedan ralentizar y obstaculizar innecesariamente esta incorporación”.

La Asociación de Líneas Aéreas y los representantes de los trabajadores también han pactado una cláusula por la que estas ayudas demandadas deberían ir exclusivamente a aquellas aerolíneas “que sean socialmente responsables, no recurran a los empleos precarios como modelo de gestión y procuren mantener los puestos de trabajo de sus empleados”. Esta condición que se autoimpone el sector aéreo español trasluce la batalla que los sindicatos vienen librando especialmente con Ryanair, firma líder en el mercado por volumen de pasajeros que no pertenece por el momento a la gran asociación que aglutina al sector, ALA.

El objetivo del, señalan los distintos colectivos en la carta enviada a Ábalos, es «la recuperación de la industria del transporte aéreo comercial bajo la premisa indispensable de que la misma se lleve a cabo de forma segura, sostenible y socialmente responsable».

Fuente: Cinco Días