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El presidente del BCE, Mario Draghi, ha asegurado este martes en el fórum anual de su institución en Sintra (Portugal) que “serán necesarios estímulos monetarios adicionales” si no mejora la perspectiva de que la inflación se acerque de nuevo al objetivo oficial, fijado en 2003 en torno al 2%, y que está por debajo.

Draghi se ha mostrado convencido de que en el inmediato futuro, el riesgo deflacionario (aunque no usó esa terrible expresión sino la de “inflación demasiado baja”) seguirá acechando. «Los riesgos han sido graves en 2018», ha apuntado. Y ha señalado en concreto a los desfavorables “factores geopolíticos”, el ”creciente riesgo del proteccionismo” así como las «vulnerabilidades de los mercados emergentes”. Ninguno de esos nubarrones se ha “disipado”, ha certificado, con lo que abría la veda a inminentes medidas de expansión monetaria.

El presidente del BCE lo hace con un discurso que quedará como legado de su mandato, a punto de cumplir los ochos años. En este tiempo ha defendido la efectividad de todas y cada una de sus medidas expansivas para salvar la crisis del euro y luego pautar su recuperación; ha criticado con elegancia, pero inequívocamente, a los halcones que se opusieron a ellas, y ha propugnado una autoridad presupuestaria federal para la eurozona.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha tardado en reaccionar a las palabras del presidente del BCE: «Mario Draghi acaba de anunciar que podría aumentar los estímulos, lo que inmediatamente ha hecho caer al euro frente al dólar, haciendo que sea injustamente más fácil para ellos competir contra EE UU», ha escrito el mandatario en su cuenta de Twitter. «Se han estado saliendo con la suya en este aspecto durante años, junto a China y otros», ha añadido.

Las palabras de Draghi también tuvieron un impacto en el rendimiento del bono español con vencimiento a diez años, el cual caía este martes hasta un nuevo mínimo histórico del 0,443% desde el 0,523% del comienzo de la sesión. 

Fuente: El País