Mahou San Miguel batió en 2017 su récord de ventas, tanto en volumen como en facturación, si bien los beneficios se resintieron, según la empresa, por el incremento en la inversión para «coger impulso de cara al futuro». La cervecera vendió 13,8 millones de hectolitros de cerveza y otros 2,8 de agua Solán de Cabras y bebidas a base de agua y zumo, lo que supone, en conjunto, un 3,1% más que el año anterior. Esas ventas le reportaron unos ingresos de 1.262,2 millones de euros, un 3,4% más. Sin embargo, el resultado bruto (Ebitda) se quedó en 257,5 millones, un 2,7% menos, y el resultado de explotación cayó un 4,1%, hasta 168,1 millones de euros, que el director general de la empresa, Alberto Rodríguez-Toquero, achacó al impulso a la inversión, que alcanzó los 88 millones, un 13,1% más.

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En una presentación ante los medios en la sede de la empresa en Madrid, el responsable de la cervecera ha calificado 2017 como «un año de impulso», una forma de resumir el hecho de que el negocio de la empresa ha crecido, tanto en valor como en volumen, pese a la caída del resultado, merced a un «esfuerzo inversor» para llevar a la empresa a una facturación superior a los 1.400 millones en 2020. Toquero se ha declarado «satisfecho» de los resultados y ha restado importancia a la caída del beneficio, afirmando que no sólo estaba prevista, sino que ha sido menor de lo que contemplaban en sus planes. «Estaba presupuestado, invertimos en el futuro, lo que implica sacrificar la rentabilidad. Son inversiones que darán fruto. Al ser una empresa no cotizada, podemos tomar decisiones a largo plazo», ha dicho.

La empresa, según Toquero, dedicó esos 88 millones de euros a inversiones «de toda índole», en el desarrollo de las marcas existentes, en lanzamiento de productos y en mejorar los almacenes y procesos productivos, con avances tecnológicos. Para 2018, el director de la cervecera ha afirmado que la inversión será «similar» y que se espera una merjora de los resultados.

Ha destacado especialmente el porcentaje dedicado a la innovación, 20,8 millones de euros (un 21,6% más) para la elaboración y comercialización de nuevos productos—cuatro en 2017, 20 desde 2014. Según ha explicado Toquero, los productos con menos de cinco años de antigüedad (las últimas innovaciones) supusieron el año pasado el 3,8% de la facturación, 1,6 puntos más que un año antes, y en los últimos cinco años son responsables del 60% del incremento de la facturación. «El sector de la cerveza está en evolución, nos cuestionamos nuestros productos todos los días, para anticiparnos» a las demandas del consumidor, ha dicho Toquero.

En ese sentido, Toquero ha destacado la apertura, el pasado mes de septiembre, de su bodega de barricas en la fábrica de Alovera (Guadalajara), donde elabora su línea Mahou Barrica, tras una inversión de 2,8 millones. Para 2020, tienen previsto invertir en esta instalación otros cinco millones, para pasar de las actuales 1.300 barricas de roble a 3.700.

El fenómeno de la cerveza artesana

En Alovera, además, han instalado una «microcervecería» donde se elabora, por ejemplo, la cerveza artesanal Nómada, de la que Mahou posee el 40%. Algo parecido tiene la empresa pensado instalar en Córdoba, una fábrica «abierta» para que otras marcas puedan elaborar y envasar sus cervezas. La instalación costará 11 millones de euros y estará operativa en el inicio de 2019. «Es el summun de la economía colaborativa; otras marcas elaborarán cervezas que competirán con las nuestras. No servirá de aprendizaje y ayudará al sector cervecero», ha enfatizado Toquero.

De cara al futuro, Mahou-San Miguel, que factura un 15% en el extranjero, basa sus planes en el crecimiento orgánico —»aún hay margen para nuevos productos en España», opina Toquero— y en las adquisiciones, sobre todo en el mundo de la cerveza atesanal (craft), que «crece por encima de la media del sector». «Creemos que en el futuro, el sector de la cerveza va a ir por ahí y queremos ser parte de ese movimiento, aunque hoy por hoy, no nos cambia los números», ha afirmado. Así, el año pasado adquirió el 30% de la cervecera estadounidense Avery Brewing, tiene el 40% de Nómada y el 30% de Founders y aumentó del 25% al 42,9% su participación en la bilbaína La Salve.

«No dejamos de mirar cosas» en este segmento, ha afirmado, con la vista puesta especialmente en EE UU y Europa, pero en todo caso, «somos muy precavidos, muy exigentes, no nos dejamos enamorar. Decimos mucho no», ha afirmado. Prefiere participaciones minoritarias en empresas, porque permiten más flexibilidad. No percibe que haya una burbuja en el mercado de las craft, pero, «si la hubiera, habrá una selección natural de los proyectos que no sean rentables».

Empleo

En 2017, la empresa creó 110 nuevos empleos con 235 contrataciones, para elevar la plantilla a los 3.200 empleados, el 95% de ellos con contrato indefinido. Según sus cuentas, su «contribución a la sociedad» ascendió a 1.333,6 millones de euros, un 4,8% más. Esta cantidad se desglosa en 231,2 millones en sueldos a empleados (+4%), 780 millones a pagos a proveedores (+6%), y 322,4 millones en tasas e impuestos a las administraciones (+1,5%).

Fuente: El País