El modelo de trabajo de empresas de reparto como Glovo o Deliveroo está en cuestión en España. La Inspección de Trabajo lo ha cuestionado, los sindicatos denuncian que estas plataformas emplean falsos autónomos y los pocos casos que han llegado a los tribunales han obtenido resultados dispares. Oscar Pierre, consejero delegado y fundador de Glovo, ha defendido este jueves el formato por la «flexibilidad y libertad» que ofrece a los repartidores y que, dice, ellos buscan y valoran. «Es así como vemos el futuro del trabajador», ha dicho. Pero tampoco esconde que este modelo facilita la rentabilidad de su negocio y ha admitido que, si se diera el caso de que los litigios judiciales desembocaran en el Supremo y este fallase en contra del modelo y obligase a estas empresas a dar contratos laborales a los trabajadores «sería una buena faena», tanto para la empresa como para los repartidores. En todo caso, confía en que no será así y en que encontrarían «soluciones» si se llegara a ese extremo.

El consejero delegado de Glovo ha convocado este jueves una rueda de prensa en la que ha presentado los grandes hitos de la empresa desde su creación y sus planes de futuro. Además, se ha sometido a las preguntas de los periodistas y no ha eludido ninguna. Muchas de ellas se han centrado en el modelo laboral de su empresa y de otras de reparto que se basan en repartidores autónomos que eligen, dentro de unos límites, en qué momento trabajar o cuántas horas a la semana. Pierre ha defendido que los más de 21.000 repartidores (el 86,9% de ellos son hombres) que colaboran con la empresa, a los que consultan de vez en cuando, valoran sobre todo la «libertad y flexibilidad» que les ofrece y la «seguridad» de contar con un seguro privado. «Pueden incluso rechazar entregar un pedido después de haber aceptado», ha subrayado. Según sus encuestas internas, un 79% de ellos están satisfechos y se quejan sobre todo del tiempo de espera en los restaurantes y otros establecimientos donde recogen los pedidos.

Pero es consciente de que el modelo está en cuestión y provoca «incertidumbre». La inspección de Trabajo lo ha rechazado en Valencia, Madrid o Barcelona. Un juzgado de Valencia dio la razón a un repartidor de Valencia y consideró al trabajador un falso autónomo. Pero también es cierto que otro juzgado, en Madrid, falló recientemente contra un exrepartidor de Glovo, dictaminando que no era un falso autónomo. Se ha quejado de que no hay «unanimidad de doctrina» en la Inspección de Trabajo.

Quizá algún día se pronuncie el Supremo, fijando una jurisprudencia. ¿Y si fuera desfavorable a la empresa? Pierre entiende que «sería una faena», tanto para la empresa como para esos repartidores que buscan flexibilidad. «Cambiaríamos el perfil del mensajero», ha dicho. «No creo que sea la solución, porque no es lo que nos piden los repartidores y no creemos que se trate de una relación laboral. Encontraríamos la manera de funcionar, en ese caso», ha dicho. Y más aún: «Si así fuera, la solución sería crecer en otros países para que España representase un porcentaje más pequeño de nuestro negocio».

El negocio del supermercado

Además del modelo laboral, Pierre también ha comentado los planes de la empresa. Uno de los más llamativos e inmediatos es el de los supermercados. Acaban de lanzar en Madrid Superglovo, un supermercado online que pretende asegurar la entrega en 30 minutos. Se basa en una dark store, un almacén que está situado en el barrio de Tetuán, que cuenta con 1.000 referencias de compra básica y algunos frescos sencillos (fruta y hortalizas, básicamente). Está operativo las 24 horas, con ocho o nueve empleados, estos sí, contratados y con el convenio de oficinas, que trabajan por turnos y organizan los pedidos. «Es más rápido y sencillo que depender de una cadena de supermercados», ha explicado Pierre. Luego, los repartidores los entregan. El de Madrid es el primero, está en pruebas y se centra en , pero la idea es que la ciudad tenga dos o tres para asegurar tiempos de entrega no mayores a media hora y abrir en otras ciudades, tanto en España como en los 22 países en los que Glovo está presente.

Fuente: El País