
La empresa Gas Natural Fenosa pasa a llamarse Naturgy a partir de hoy mismo. La nueva denominación, que ha sido desvelada durante la junta general de accionistas que se celebra hoy por el presidente del grupo, Francisco Reynés, responde según el ejecutivo a una nueva estrategia tras la salida de Repsol de su accionariado y a unas directrices de expansión. «La compañía necesitaba un nombre que demuestre la aspiración internacional que pudiera englobar lo que significa, corto y que se nos reconozca como una empresa energética», ha subrayado Francisco Reynés, después de recordar que la empresa ha cambiado varias veces de nombre en su historia: Compañía Española para el Alumbrado, Catalana de Gas y la actual Gas Natural Fenosa.
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En la primera junta que el grupo celebra en Madrid tras el cambio de sede por el conflicto separatista catalán. Al respecto, Reynés ha comentado en rueda prensa que «la multinacional tomará la decisión que toque en el momento que considere oportuno si lo considera oportuno». «Decir que se ha trasladado la sede para siempre es muy presuntuoso», ha remarcado.
Además, ha trazado las líneas maestras del plan estratégico que presentará mañana en Londres. Reynés ha explicado en rueda de prensa que se basará en simplificar el Gobierno corporativo y la estructura organizativa; en la expansión geográfica mediante desarrollo orgánico y crecimiento inorgánico (compras), que de momento no especifica; la reducción de la presencia en negocios contaminantes; la búsqueda de la eficiencia con una rentabilidad mínima dependiendo del negocio y volcarse en la digitalización de la economía. Según Reynés, se priorizará la rentabilidad sobre el tamaño y se logrará una empresa más sencilla con una remuneración atractiva.
Ya, en ese sentido, ha creado la firma Nedgia para distribución de gas. La compañía se desprendió del 20% de este negocio por lo que ha ingresado 1.500 millones. Asimismo, durante el año pasado se desprendió de sus negocios en Italia y Colombia por 736 y 468 millones, respectivamente. Esto permite continuar con la reducción de la deuda de forma notable, que el año pasado se quedó en 15.154 millones. También recientemente ha renovado los contratos de suministro con Argelia, está ampliando la flota de metaneros y ha adquirido dos proyectos solares en Brasil.
Exigencias medioambientales
Por otra parte, Reynés ha destacado que la tendencia a reducir las emisiones contaminantes determinará su estrategia sobre el cierre de plantas térmicas, que se decidirá si no se cumplen los requisitos medioambientales y no son rentables. A ello responde la clausura de una planta de carbón en Sudáfrica y una de fuel en Kenia. La misma política seguirá con las centrales nucleares en las que tiene el control o participa en España. En este sentido, el presidente de la firma ya llamada Naturgy no quiso entrar a valorar al nuevo Gobierno ni la política energética que ha adelantado el Ministerio de Transición Ecológica. «Yo no hablo de política, lo respeto y ya está», ha dicho.
La empresa obtuvo unos beneficios netos de 1.360 millones de euros, lo que supuso un aumento del 1% sobre el año anterior. El ebitda bajó el 16%, hasta 2.712 millones. Estos resultados arrojan unos menores márgenes en el negocio de gas y electricidad en España y menores gastos financieros por la gestión de la deuda. Del total del negocio, España representa en torno al 50% en términos de ingresos y ebitda. Chile, México y Brasil son, por ese orden, los países más importantes fuera de España, experimentando una recuperación del crecimiento.
Mejora de las cuentas hasta mayo
Hasta mayo de este año, los beneficios netos han alcanzado los 481 millones frente a 359 millones del mismo periodo del año anterior, mientras el ebitda ha sido de 1.823 millones (1.648 millones el año pasado). En ese periodo, ha mejorado el mercado de gas y electricidad mientras el de infraestructuras crece de forma sostenible.
La remuneración será de un euro por acción, lo que supone un dividendo total de 1.000 millones de euros. La rentabilidad al accionista (dividendo más revalorización) resulta del 13,1%. El capital de la compañía está controlado por Criteria Caixa (24,4%), CVC y Alba (20,1%), GIP (20%), la firma estatal argelina Sonatrach (4%) y Capital Group (3%).
La empresa también aborda un cambio en la estructura del consejo de administración con un 50% de miembros que no representan al capital (cinco independientes y uno ejecutivo). En el mismo sentido, ha simplificado los estatutos para reforzar el código ético.
Fuente: El País