
El Consejo de Administración de Endesa ha aprobado hoy cerrar la actividad de sus centrales térmicas de carbón en la península. La medida afecta a las centrales de As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería), que se unen a las de Compostilla (León) y Teruel, cuya clausura ya había anunciado. La empresa toma esta decisión de acuerdo «de conformidad con los trámites y procedimientos legalmente establecidos y evaluar opciones de futuro en dichos emplazamientos».
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Según la empresa, no se espera que esta medida tenga un impacto relevante en el margen de explotación de la compañía. El valor neto contable, a fecha de hoy, del conjunto de centrales térmicas de carbón peninsular asciende aproximadamente a unos 1.300 millones de euros, que incluye el importe estimado de la provisión para el desmantelamiento de estas centrales.
Además, Endesa tiene previsto aumentar de manera significativa en su próximo plan estratégico, que será aprobado antes de fin de año, las inversiones destinadas a la construcción de nueva capacidad de generación renovable.
La empresa sostiene que «durante 2019 se ha producido una profunda modificación en las condiciones de mercado que afectan a las centrales térmicas de carbón, derivadas fundamentalmente del precio internacional de las commodities y la efectividad de los nuevos mecanismos de regulación del mercado de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) que desplaza a las centrales de mayor volumen de emisiones en beneficio de otras tecnologías».
Esta situación estructural ha determinado que las centrales térmicas peninsulares de carbón no resulten competitivas, y por tanto su funcionamiento no resulte previsible en el mercado de generación eléctrico en el futuro.
La decisión adoptada por el Consejo de Administración de Endesa de acelerar el compromiso de descarbonización discontinuando la producción de generación térmica peninsular de carbón y el análisis a realizar del valor recuperable de estas instalaciones podría implicar el registro contable de un deterioro de valor de estos activos por un importe máximo equivalente a la totalidad de su valor neto contable, lo que, en su caso, reduciría el importe futuro de las amortizaciones estimadas en el conjunto de centrales.
El detalle de los importes que se registrarán a 30 de septiembre de 2019 se hará constar en una nota específica del informe de gestión consolidado correspondiente al periodo de nueve meses terminado en esa misma fecha, que está previsto que se haga público el próximo 5 de noviembre de 2019. El registro contable de un deterioro es un parámetro que no se tiene en consideración en el cálculo del beneficio neto ordinario conforme a la Política de Dividendos vigente, por lo que no tiene impacto alguno en la determinación de la remuneración del accionista.
Fuente: El País