El consejero delegado del Santander ha dedicado parte de su comparecencia a defender la contribución fiscal de su banco y a pedir que no se estigmatice la imagen de las entidades. «Cambios relevantes en la fiscalidad o estigmatizar a la banca no ayudan a generar un buen ambiente de inversión. Competimos en la atracción de inversión con países con fiscalidad menor a la nuestra, lo que nos puede hacer perder competitividad y oportunidades de crecimiento», ha avisado.

«Se habla mucho estos días de impuestos a las empresas, al sector bancario etc. Nos gustaría que estos debates fueran racionales», ha pedido. «Santander no gana dinero en España. Todo el beneficio viene de otros países» ha asegurado. «Por ejemplo, de nuestros 7.516 millones de euros de beneficio ordinario antes de extraordinarios, el 60% proviene de Latino América, el 21% de Reino Unido, el 17% de Santander Consumer Europa, etc. Desde hace 6 años nuestro negocio total en España que incluye el Banco Santander España, el centro corporativo y la división Inmobiliaria, no genera beneficios», ha admitido.

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Pero esa situación, ha relatado, no les lleva a pagar pocos impuestos. «Aunque no tenemos beneficio en España, la contribución total del Banco Santander al sostenimiento público el año pasado, fue de 1.130 millones de euros», ha asegurado. Dentro de estos estos, ha citado 403 millones de IVA, 455 millones de cotizaciones a la seguridad social de sus trabajadores, y 80 millones por el impuesto sobre los depósitos. «Cuando hablamos del banco a nivel consolidado, somos el banco con mayor carga fiscal en Europa. La carga fiscal del Grupo Santander en el segundo trimestre del 2018 se ha situado en el 36%. Esta carga fiscal es la mayor de entre los bancos comparables en Europa, cuya media es de alrededor de 25%».

Sobre la crisis, ha tenido algunas palabras de autocrítica, en relación a los riesgos que asumieron y que considera que pudieron ser demasiados. «Tanto cajas como bancos fuimos excesivamente optimistas en la concesión de crédito especialmente relacionados con el sector inmobiliario. Deberíamos haber sido más restrictivos. No crean que es fácil restringir el crédito en época de bonanza. Cuando el PIB y el empleo crecen la mora está en niveles históricamente bajos y su cobertura es alta, es difícil que las autoridades y los gestores de las entidades adopten medidas que pueden interpretarse como un freno», ha apuntado.

José Antonio Álvarez también ha lanzado una advertencia sobre los problemas que actualmente arrastra el sistema financiero: la falta de rentabilidad. «Los tipos de interés negativos hacen que una parte del negocio bancario que es el margen de depósitos, sea ahora un generador de pérdidas», ha recordado. Precisamente la falta de rentabilidad es lo que, en su opinión, llevó al Popular a terminar quebrado. «El Banco Popular tenía necesidad de ampliar capital para limpiar más rápido su balance y a diferencia de las cajas estaba cotizado y podía en teoría tener acceso al mercado de capitales. Sin embargo, la baja rentabilidad del banco y las bajas perspectivas de mejora hicieron imposible para el Banco Popular levantar el capital necesario en los mercados que pudiera haber evitado su intervención y subasta con adjudicación posterior al Banco Santander», ha señalado.

Fuente: El País