
Las cartas enviadas por el Ministerio de Trabajo a empresas para informarles de que ha detectado indicios de fraude en el uso que hacen de los contratos de jornada parcial empiezan a tener efecto. 6.292 empresas han aumentado el número de horas de los trabajadores afectados. Esto supone que en el 12,5% de casos la misiva ha tenido efectos, según los datos que ha proporcionado la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, en una comparecencia en el Senado.
Estos datos son más exiguos que los logrados con el envío masivo de cartas donde se había detectado abusos en la contratación temporal y cuyos resultados preliminares también anunció Valerio hace dos semanas: 46.554 conversiones de temporales a fijos, lo que suponía que las cartas habían tenido efecto en un 58% de casos.
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Tanto una campaña como otra forman parte de los planes de choque que el Ministerio puso en marcha en agosto y son dos partes de un programa más amplio de la Inspección de Trabajo por el trabajo decente, una de las primeras medidas anunciadas y puestas en marcha por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al llegar a Moncloa. No obstante, es evidente que el resultado en un caso y otro es muy distinto. Fuentes del Ministerio y también conocedores del mercado laboral sostienen que esto es lógico, puesto que es mucho más fácil demostrar el fraude por abuso en la contratación temporal que el que se comete cuando se contrata a un trabajador por menos jornadas de las que luego trabaja realmente.
En la comparecencia, la primera en el Senado desde que tomó posesión, Valerio desglosó sus planes – en los tres departamentos del ministerio que dirige, –“un trasatlántico”, según su definición: Empleo, Seguridad Social y Migraciones.
Sobre el primero, no avanzó nada que no hubiera dicho en el Congreso o actos públicos anteriores. En el segundo, mostró su satisfacción por el acuerdo que alcanzó el Pacto de Toledo la semana pasada para revalorizar las pensiones sobre la base del IPC. Sus palabras tuvieron un tono diferente del que la titular de Economía, Nadia Calviño, tuvo el día anterior. “Debo mostrar mi satisfacción por el acuerdo del Pacto de Toledo para la renovación del pacto de Toledo de acuerdo al IPC real”, ha señalado, antes de advertir que “aún quedan muchas cosas por debatir”.
Valerio ha reiterado “el compromiso del Gobierno con el mantenimiento del poder adquisitivo, que es inquebrantable”. Esto es muy diferente de esas palabras de Calviño, que se mostró partidaria de que la actualización anual se haga no solo sobre el IPC, sino también con otros indicadores.
Fuente: El País