Pistoletazo de salida a unos Presupuestos que den carpetazo definitivo a los de Mariano Rajoy. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presentó el martes una nueva senda de déficit más suave, retrasando así el saneamiento que pide Bruselas. Pese a todo, tendrá que hacer un ajuste de unos 8.000 millones de euros para cumplir con lo pactado en las instituciones europeas.

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Frente al 0,5% fijado por el PP en 2017 —un objetivo aún en vigor hasta que la nueva senda obtenga el sí parlamentario—, el Gobierno pronostica ahora para este año un agujero fiscal del 1,8% del PIB. Para el periodo 2021-2023, el descuadre entre ingresos y gastos será del 1,5%, 1,2% y 0,9% respectivamente. Esto quiere decir que España no alcanzará el equilibrio fiscal, al menos, hasta 2024.

El límite de gasto no financiero —conocido popularmente como techo de gasto— se eleva hasta los 127.609 millones, frente a los 122.899 calculado para 2019. Es decir, aumenta un 3,8%. Esta propuesta tendrá ahora que obtener luz verde en las Cortes. Este es un paso necesario para que, según dijo la ministra Montero, “España pueda lograr el Presupuesto que se merece”. La ministra no dio nuevos detalles sobre el calendario que prevé para estos nuevos Presupuestos: se limitó a decir que está prevista su aprobación antes del verano. Montero justificó esta escasa concreción en la ausencia de una mayoría parlamentaria de los dos partidos que sustentan el Gobierno.

Montero, acompañada por la vicepresidenta Nadia Calviño ha repetido que estos objetivos son adecuados para garantizar la estabilidad presupuestaria sin renunciar a la “seña de identidad de un Gobierno de progreso”.

La semana pasada, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera —la reunión entre las comunidades y el Estado para debatir asuntos de financiación autonómica—, Montero ya había suavizado los objetivos de déficit para las regiones, en parte para compensar los 2.500 millones de IVA de 2017 que la Administración central no ha devuelto a las comunidades. Este lunes también flexibilizó la regla de gasto de los Ayuntamientos. 

El nuevo techo de gasto anunciado es el más alto desde 2015 y se eleva por las previsiones de crecimiento económico y de mayor recaudación, incluida la aportación de las nuevas figuras fiscales que el Gobierno tiene previsto poner en marcha al margen de los Presupuestos y que, según dijo Montero, no tendrán efectos retroactivos.

“Es un techo de gasto razonable que creemos que cumple con las exigencias fiscales de Europa y dará capacidad para atender las prioridades que se marca el Gobierno”, ha señalado Montero este martes. Esta herramienta, dirigida a evitar que el gasto de las Administraciones Públicas se dispare por encima de un determinado umbral y comprometa la salud de las cuentas del Estado, se calcula a partir de los ingresos estimados para el ejercicio y funciona como barrera para que se cumpla el objetivo de estabilidad.

Ahora, aprobada la nueva senda, el Ejecutivo de coalición tendrá que buscar los apoyos necesarios en el Congreso de los Diputados y en el Senado para seguir adelante con el diseño de las cuentas públicas.

8.000 millones de ajuste

Pese a que España haya logrado sanear sus cuentas, estas reflejan aún a un enfermo que acaba de recibir el alta y al que los médicos vigilan de cerca. Tras esquivar por los pelos una sanción comunitaria por sus abultados números rojos, el año pasado salió finalmente del Procedimiento de Déficit Excesivo en el que la UE había puesto a los socios más rezagados con sus obligaciones fiscales. Pero la cura no ha acabado: ahora Bruselas pide a España un ajuste del 0,65% del PIB, equivalente a unos 8.000 millones de euros, para atajar el déficit estructural.

El Ejecutivo de Sánchez, que no logró aprobar su propuesta de Presupuestos y con ella las medidas que contemplaban para aumentar los ingresos, ya ha dejado claro que buscará negociar más flexibilidad con Bruselas, a su vez sumida en un debate en torno a las reglas fiscales comunitarias. Y que ya ha reprendido a España en varias ocasiones por reducir a un ritmo demasiado lento su deuda y déficit. “La deuda de España desciende de forma muy lenta y el déficit también lo hace así hacia su objetivo a medio plazo”, dijo la semana pasada el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis.

Fuente: El País