
«Nada destacable», zanjaba este mediodía un portavoz de Aena para resumir las primeras horas de la huelga del personal de tierra de Iberia que afectarán este sábado y mañana a las instalaciones del aeropuerto del El Prat. Lo argumentaba por las cancelaciones de vuelos que, una vez convocado el paro, activaron las tres aerolíneas más afectadas por la protesta: Vueling, Iberia y British Airways. Un total de unas 130 rutas canceladas que han evitado que pasen por el aeropuerto cerca de 300.000 personas, el equivalente a las plazas ofertadas por todos esos vuelos.
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La supuesta normalidad que se ve en el interior de las instalaciones de El Prat chocan, sin embargo, con otra imagen en la zona de pistas. Una decena de aeronaves de Vueling varadas porque no hoy ni mañana tendrán horas de vuelo.
La huelga que afecta a Iberia Airport Services se suma a la indefinida que ya hace una semana llevan a cabo los trabajadores de Trablisa, la compañía encargada de los filtros de seguridad del aeropuerto. El alto porcentaje de servicios mínimos en ambos paros, de un 80% en el primer caso y del 90% en el segundo, han evitado también mayores consecuencias. Iberia Airport Services ha asegurado también que la jornada se desarrolla «con total normalidad», una situación corroborada por el portavoz de UGT en la compañía, Omar Minguillón.
«Afortunadamente las aerolíneas rebajaron la operativa, por lo que la gente no se tendría que ver afectada», ha señalado el líder sindical, que ha afirmado que los problemas globales se verán al finalizar la jornada, cuando el goteo de incidencias provoque efectos visibles en el aeropuerto.
Unos 300.000 pasajeros han evitado pasar por El Prat tras cancelarse con antelación más de 130 vueltos
En todo caso, sí que se han producido problemas para algunos viajeros. Como el colombiano Diego Rosero, a quien le habían retrasado su vuelo desde Barcelona a Roma, que debía salir a las 7.00 y se lo han configurado para las 22.00. «Llevo dinero gastado para comer y en el hotel de Roma nos están diciendo que tendremos que pagar una multa al llegar tan tarde», además del hecho de que una estancia prevista de tres días en la capital romana se reducirá a dos jornadas.
El primer vuelo afectado por la huelga fue uno de Level que tenía que salir a las 01.30 de la madrugada pasada hacia Buenos Aires. Todavía no ha despegado y una decena de personas hacían cola esta mañana ante el mostrador de la compañía españolas de IAG para reclamar sus derechos. «Estaban ya preparados para facturar y de repente dijeron que no salía», explicaba Diego Rodríguez, acompañante de una pasajera que demandó anonimato.
El portugués Diego también era un afectado. Ha llegado de Menorca con la intención de tomar un nuevo vuelo que lo lleve hasta Lisboa. Este último no ha salido y esperaba a reclamar. Asegura que como único aviso recibió un correo electrónico en el que no se especificaba nada.
Fuente: El País