
El tren de Alta Velocidad llega a Granada este martes casi una década de obras y cuatro años con la conexión ferroviaria convencional interrumpida o intermitente. Las rutas de AVE, que comienzan comercialmente mañana —los billetes se venden desde el pasado 3 de junio—, conectan la ciudad andaluza con Madrid y Barcelona e incluye la nueva línea de 122 kilómetros de longitud entre Antequera (Málaga) y la capital andaluza. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha presidido el viaje inaugural del nuevo trayecto. La conexión AVE a Granada es la primera que se pone en marcha en España en casi año y medio, desde que en enero de 2018 se inaugurara el enlace entre Valencia y Castellón.
La obra ha estado plagada de problemas y denuncias de sobrecostes. En abril de 2015, el Ministerio de Fomento, entonces liderado por la ahora vicepresidenta del Congreso Ana Pastor, cortó la circulación del tren convencional para, supuestamente en unos pocos meses, adaptar el trazado convencional a la alta velocidad. Desde entonces, los cambios en el recorrido, en el tipo de vía (convencional o doble vía de ancho convencional), etc. fueron convirtiendo esos pocos meses en los cuatro años de aislamiento ferroviario para la ciudad y de espera para la alta velocidad.
MÁS INFORMACIÓN
Desde aquel abril de 2015, el viaje ferroviario desde Granada comenzaba en realidad en un autobús hacia la parada de AVE de Antequera, a algo más de una hora de tránsito. En ocasiones, como este invierno cuando se cortó la vía férrea con Sevilla por inundaciones, el viaje en tren a la capital andaluza se hacía completamente en autobús.
3 horas y 20 minutos para viajar de Madrid a Granada
El AVE permitirá realizar el trayecto en tren entre Madrid y Granada en un tiempo de viaje de entre tres horas y tres horas y veinte minutos. Supone recortar cerca de 50 minutos el formato actual de conexión Madrid-Granada, que hasta ahora hacía una parte en tren y otra en autobús. En cuanto a la conexión entre Granada y Barcelona, la Alta Velocidad supondrá un tiempo de viaje de unas seis horas y media.
Sánchez ha tomado el tren este martes acompañado del ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos; del secretario de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Pedro Saura; de la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera; del presidente de Renfe, Isaías Táboas, y del vicepresidente del Congreso de los Diputados y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
Renfe comienza a explotar el trayecto AVE con una oferta inicial de tres circulaciones diarias por sentido entre Madrid y Granada, y una entre la ciudad andaluza y Barcelona. El precio del billete por trayecto es de 80,3 euros en el caso de una plaza sin descuento para viajar en clase estándar en el tren entre Madrid y Granada. El del trayecto desde esta ciudad hasta Barcelona costará 118 euros. Para la inauguración, Renfe está vendiendo plazas en oferta, a partir de unos 35 euros por trayecto.
Obras pendientes
El nuevo trayecto de 122 kilómetros de AVE que se estrena el martes para conectar Granada a la actual red AVE de 3.100 kilómetros, la segunda mayor del mundo, ha supuesto la construcción de siete túneles, uno de ellos de 3,3 kilómetros de longitud, y de 31 viaductos, según EFE. Entre estos viaductos figura el segundo más largo de una línea de Alta Velocidad, por detrás del construido sobre la vega del río Guadalete en la línea Sevilla-Cádiz. Se trata del viaducto de Archidona, una infraestructura de 3,15 kilómetros de longitud.
El inicio de los viajes en AVE desde y hacia Granada no supone, en cualquier caso, el fin de las obras en la infraestructura. El proyecto original circunvalaba la ciudad de Loja, a algo más de media hora de la capital, pero ese trazado quedó relegado a favor de seguir usando el trazado original del siglo XIX y que incluye un túnel, lo que obliga a reducir la velocidad a menos de 100 kilómetros por hora. El Gobierno de Pedro Sánchez aceptó retomar el proyecto original y ya ha puesto en marcha los trabajos necesarios para construir la variante de Loja.
Fuente: El País