Con el proteccionismo comercial mordiendo, un Brexit incierto a las puertas y el estancamiento de Alemania, el escenario de la economía global toma tintes preocupantes. Y ante ese contexto la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, ha querido salir al paso este viernes trasladando un mensaje de tranquilidad tras la rueda de prensa del consejo de ministros. Sin embargo, la titular de Economía ha admitido este viernes que “España no puede estar aislada de los riesgos globales”. Y ha reconocido que la revisión de las cifras que ha hecho el Instituto Nacional de Estadística dibuja «una ralentización mayor de la esperada».

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Aun así, Calviño ha insistido en que «no hay que caer en el alarmismo» y que no se va a «sobrerreaccionar». Frente al «catastrofismo», ha recordado las fortalezas que mantiene la economía española, que crece de manera “más sólida” y “sin desequilibrios”. Según ha explicado, no hay una burbuja, las empresas y familias tienen capacidad de financiación positiva y la inflación es baja, lo que ayuda a preservar la competitividad en precios. Además, ha resaltado algunos datos que marchan bien como las ventas de grandes empresas, el gasto turístico o las ventas minoristas. Pese a la desaceleración observada en los últimos datos de ocupación, ha asegurado que el empleo todavía crece a buen ritmo, al 2,4% interanual en la afiliación a la Seguridad Social. E incluso ha esgrimido el buen comportamiento de la deuda pública española en los mercados, que está muy adulterado por la intervención del BCE pero que a su juicio demuestra que los inversores mantienen la confianza en España.  

El diagnóstico que ha elaborado Calviño es que la economía española sigue creciendo a pesar de todo. La actividad está trazando una «suave ralentización» después del rebote de la crisis y se va acercando poco a poco a su crecimiento potencial, unas tasas más acordes con la demografía y los factores productivos de los que dispone la economía. Los economistas lo suelen definir como el ritmo al que tenderá el crecimiento sin que se produzcan tensiones inflacionistas o burbujas. Y los organismos suelen fijarlo ahora para España entre un 1,5% y un 1,7%. 

Por otra parte, los últimos datos del INE apuntan que la economía estaría creciendo al cierre del año en torno a un 1,9%. Sin embargo, el Gobierno tiene fijado en su cuadro de perspectivas económicas un 2,2%. Para el próximo 15 de octubre, el Ejecutivo tiene que enviar a Bruselas su plan presupuestario con unas previsiones actualizadas. Sin embargo, pese a las preguntas de los periodistas, la ministra no aclaró como quedaría o si incluso si la tocaría. En principio, sí que debería hacerlo porque la Autoridad Fiscal tendrá que validarlo.

Esta incertidumbre estalla además en medio de la convocatoria de elecciones. A este respecto, la ministra ha señalado que no se deberían utilizar estos datos o los del empleo con afán electoral. Es el bienestar de los ciudadanos el que está en juego, ha subrayado. En todo caso, la ministra ha reiterado el compromiso del Gobierno con el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de las pensiones. Y no solo las de ahora, también las del futuro.  

En cuanto a la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, la ministra ha reconocido la gran incertidumbre imperante. “Por eso, no estamos preparando para lo peor”, por ejemplo favoreciendo los canales para bienes perecederos entre otras cosas. Pero en cualquier caso ha vuelto a pedir prudencia: «No cabe entrar en espirales negativas» sobre la salida de Reino Unido, ha dicho.

Fuente: El País