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España deja por fin atrás una década de austeridad. Bruselas ha dado este miércoles luz verde al informe que recomienda su salida del brazo correctivo de la UE. Los países miembros lo ratificarán, con toda probabilidad, esa decisión la semana que viene. El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha felicitado a España y la ha alentado a seguir “por la vía de la seriedad presupuestaria”. Tras salir de ese corsé, Bruselas exige a España un ajuste de 15.000 millones en dos años, con cierta flexibilidad. Como ha avanzado este miércoles EL PAÍS, la Comisión advierte de un “riesgo signifiticativo de desviación” de los objetivos para 2019 y 2020.

La Comisión Europea ha dado este miércoles por cerrada la época de los grandes desfases presupuestarios heredados de la Gran Recesión. La UE ha necesitado una década para relajar su brazo correctivo, por el que pasaron 24 países que, en mayor o menor medida, tuvieron que aplicar recortes y subidas de impuestos para equilibrar sus cuentas. Solo la posible entrada de Italia en ese procedimiento del que sale España ha empañado el fin de ese “largo camino” que, en palabras de Moscovici, han recorrido los socios de la UE.

La Comisión Europea constata que, tras volver al redil del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el déficit de España no superará el 3% del PIB en los próximos dos años. Cumple, pues, con todos los requisitos para pasar ahora al brazo preventivo. Además, el Gobierno de Sánchez no está entre los países que este miércoles recibieron algún tipo de toque serio de la Comisión: Francia, Chipre, Bélgica, Grecia, Hungría o Rumania.

A partir de ahora, Bruselas seguirá con lupa la evolución de los esfuerzos estructurales que haga España. Es decir, cómo corrige los desajustes de sus finanzas públicas con independencia del ciclo económico. Esa práctica trata de alentar las reformas estructurales y, a la vez, que los países no confíen únicamente en el crecimiento económico para cuadrar sus cuentas.

Rebaja de la deuda

La Comisión Europea reclama a España que realice un ajuste del 0,65% este año y el que viene, aunque le da un margen de 0,5 puntos que puede repartir como quiera. Sin embargo, la Comisión considera hay un “riesgo de una desviación significativa” del ajuste recomendado para 2019 y también para 2020. Fuentes comunitarias han advertido incluso de que pueda haber un cierto deterioro estructural.

El vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis ha sostenido que, en base a los datos de Plan de Estabilidad, el “cumplimiento” de esas metas “no está asegurada”. Por ello, ha advertido que el Ejecutivo comunitario seguirá “los acontecimientos presupuestarios” y de política financiera del próximo gobierno.

Sin embargo, la ministra de Economía, Nadia Calviño, que expresó su “satisfacción” por la salida del procedimiento de déficit excesivo, sostuvo que los requerimientos de la Comisión están en línea con el Plan de Estabilidad remitido a Bruselas. La ministra, además, se comprometió a seguir la recomendación de la Comisión de destinar todo el ahorro que provenga de la reducción de los tipos de interés y la recaudación tributaria adicional para rebajar los niveles de deuda pública “lo más rápidamente posible”.

Una de las tareas que afronta ahora España es, precisamente, ir drenando la deuda actual, equivalente al 97,1% del PIB, hasta dejarla por debajo del 60%. El informe de la Comisión sostiene que los datos disponibles hacen prever que España no cumplirá con los requerimientos de la “regla de gasto transitoria” para los dos próximos años. Fuentes comunitarias sostuvieron que España debería reducir la deuda en un 0.5% este año y un 1,1% el que viene.

El incumplimiento de los objetivos de esfuerzo estructural, de hecho, a punto han estado de costarle a Bélgica un susto. Tras no haber cumplido con ellos, la Comisión le abrió un informe que, no obstante, concluye que no es necesario actuar contra el país. En todo caso, si España cumple o no, Bruselas lo juzgará en junio del año que viene.

‘Toque’ a países que alientan el ‘dumping’ fiscal

La Comisión Europea ha incluido en sus informes de recomendaciones de reformas a los países de este año una advertencia a aquellos que deben enderezar sus sistemas fiscales o mecanismos de prevención de blanqueo de capitales. Según el documento, “la lucha contra la planificación fiscal agresiva” es una “prioridad” para el Ejecutivo comunitario, que ha presentado “propuestas para hacer que el sistema tributario sea más transparente, efectivo y coherente”.

En concreto, Bruselas señala que las compañías usan los sistemas fiscales más ventajosos de seis países para sacar provecho de los agujeros tributarios de la UE. Estos son Chipre, Hungría, Irlanda, Luxemburgo, Malta y los Países Bajos. El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, aseguró que Irlanda y los Países Bajos han “avanzado” en sus legislaciones, pero les recordó que aún “quedan cosas por hacer” y les alentó a seguir. Algunos de esos países ya fueron advertidos por el Parlamento Europeo al considerar que actuaban como “paraísos fiscales” dentro de la UE.

Tras los escándalos ocurridos en el último año en Europa por casos de blanqueo de capitales, el Ejecutivo comunitario también reclamó a seis países que refuercen sus controles en ese terreno. Moscovici se refirió a Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Letonia, Malta y Suecia. El informe, además, insta a Bulgaria y Chipre a mejorar su marco de supervisión para las entidades financieras no bancarias.

Fuente: El País